2.9.12

Una opinión


El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (MIERDA, por sus siglas en inglés) se cubrió de gloria por enésima vez.
Aunque muchos sólo aguardábamos el trámite, no por eso dolió menos.           Y ahora, ¿qué hacer?
No espero, amable lector, que me tengas a mí por discreto ni a mis opiniones por ciertas ni bien averiguadas, mas me pluguiera discurrirlas contigo para actuar con sabiduría y concierto.
Pienso que lo que más nos jode es nuestra ideología. Tenemos que cambiar muchas cosas de nuestra manera de pensar, porque, aunque no lo parezca, son ideas las que nos dirigen, los judas del trife no es que sean menos timoratos, sencillamente sus ideas les dicen ‘mientras yo esté bien, los demás que se chinguen’ y ‘vale más dinero en la mano que ideales volando’. ¿Recuerdas que una vez nos dijo el argentino que en américa central y del sur existe el verbo ‘mejicanear’ y que significa ‘traicionar’ o ‘dar la puñalada trapera’? A mí no se me olvida.
Una vez un primo que trabajaba vendiendo cosas de puerta en puerta me dijo que un señor estaba madreando a su esposa en el suelo, tonces él le dijo que le bajara, el ñor se emputó y mi primo sacó la navaja, la señora, toda madreada, se levantó y le dijo que por qué chingaos se metía en lo que no le importaba. Pienso que los que queremos el cambio no nos hemos detenido a considerar que, de tomar acciones bruscas, el mismo pueblo detendría esos cambios, ya ni siquiera habría necesidad de la fuerza del estado. La gente que veía a los que protestaban en marchas opinaba de ellos “pinches huevones, mejor deberían ponerse a trabajar”. Peña sí representa a méxico, representa lo jodido y descompuesto que está, basta recordar un refrán que es revelador “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”.
Pero no debemos desmoralizarnos -no recuerdo si era deleuze el que decía que tristes somos más manipulables-, todo lo contrario, quiero que la gente se encabrone y haga algo con su coraje, que lo use de manera inteligente, que nos crezcamos ante el castigo. Lo que nos ha fallado es esperar cambios repentinos, rápidos, un día de votaciones y ¡listo!, no, las urnas no iban a detener la inercia, el candidato del rip (sic) es producto de nuestra sociedad e ideología. El yerro está en endilgarle la responsabilidad a una persona y en querer cambiar un país en un periodo corto de tiempo. ¿No es eso mexicano? Trabajar poco y ganar mucho, ¿no es eso ser un chingón?
Al parecer, y deseo equivocarme, no queremos un cambio, sólo buscamos que se haga nuestra voluntad, tal y como lo hace peña. El cambio puede comenzar ya, pero no esperemos frutos dentro de unos días.
Para empezar nos tenemos a nosotros mismos, el progreso de cada persona es el progreso del país, eso no nos gusta oírlo, porque requiere paciencia, y la paciencia implica una actividad sostenida. Que quede claro que no descarto la lucha política y la acción civil para nada, pero creo que tiene que haber un paso acompañado, una evolución interior que se manifiesta exteriormente y viceversa.
Algo que escucho con frecuencia es que todo es muy complicado y la mar de confusión nos ahoga, pero quiero citar algo con lo que concuerdo y que dice lo contrario: “Parece de sentido común considerar que tener más opciones es siempre preferente a tener menos, y que es mejor saber más que saber menos. Sin embargo, Elster demuestra en este libro que, muy a menudo, el sentido común falla. A veces, simplemente ocurre que menos es más y que podemos sacar provecho de una limitación de nuestras opciones, o aun del hecho de ignorarlas”.
Hay una recomendación de Hesse respecto de la lectura que me parece se puede aplicar a muchas cosas en la vida y a la situación actual de México cuando uno se pregunta qué hacer: “que cada uno comience con lo que pueda comprender y amar”.

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